Sanar para Vender
Lo que aprendiste sobre dinero antes de aprender a vender
Mucho antes de cualquier técnica de ventas, ya sabías algo sobre pedir, cobrar, recibir y tener.
Por Luis Guillermo Durán
Piensa en la primera persona que viste hablar de dinero. Probablemente todavía no sabías sumar. Y, sin embargo, ya estabas aprendiendo: en el tono de voz, en las discusiones, en los silencios, en las frases que se repetían en la mesa.
“El dinero no crece en los árboles.” “Los ricos son unos aprovechados.” “En esta familia somos pobres pero honrados.” Frases así no son solo opiniones: son lealtades. Y las lealtades no se discuten; se obedecen sin darnos cuenta.
Cuando vender se vuelve una traición
Si en tu sistema familiar el dinero estuvo asociado con abuso, pérdida o vergüenza, vender puede sentirse —en un lugar muy profundo— como una traición. Entonces aparecen los síntomas: bajar el precio antes de que lo pidan, no hacer seguimiento, regalar horas, sentir alivio cuando el cliente dice que no.
“¿A quién eres leal cuando no te permites vender, cobrar, crecer o prosperar?”
Sanar para Vender™ parte de esa pregunta. No para culpar al origen, sino para reconocerlo: esto ocurrió, así lo vivieron los míos. Y desde ese reconocimiento, tomar un nuevo lugar: el de un adulto que puede ofrecer, cobrar y recibir sin dejar de pertenecer.
Un ejercicio sencillo
Escribe tres frases sobre el dinero que escuchaste en tu casa. Al lado de cada una, anota quién la decía. Luego pregúntate: ¿esta frase sigue decidiendo por mí cuando digo mi precio?
Este artículo es una reflexión educativa desde la perspectiva sistémica y no sustituye la orientación de un profesional de la salud.